Una vez seleccionados y delimitados los Cinco Espacios Relacionales al momento de revisar y analizar el concepto de "Calidad de Vida" en la entrada anterior en este Blogg, pasamos a revisar y a analizar el concepto de "Convivencia Social", para situarlo luego en perspectiva y aplicabilidad operacional en los los Cinco Espacios Relacionales conjugando a la vez el concepto de "Calidad de Vida".
La "Convivencia Social", tiene su origen en el hecho inevitable para el ser humano de vivir en agrupamientos determinados inicialmente por los lazos familiares y posteriormente por la necesidad de sobrevivencia, a lo que se añadió el interés común por la autodefensa y las ventajas apreciadas por el trabajo en equipo, por ejemplo en las actividades de caza y en la inicial división de las tareas. Pudo además apreciarse la ventaja de los agrupamientos humanos para enfrentar la competencia y la amenaza de otros grupos humanos que aparecían en conflicto por un mismo territorio dados determinados recursos, o que producto del temor y desconocimiento, o la escacés de herramientas de comunicación efectivas y de interrelación social, descargan la ansiedad provocada por los encuentros imprevistos, canalizándola por medio de la agresión. Así, en la medida que los agrupamientos fueron adquiriendo mayor tamaño y se fueron desarrollando mejores habiliades para aprovechar los recursos en forma suficiente como para abastecer a todos los miembros de comunidades mayores, a la par se fueron desarrollando mejores habilidades sociales de relación y de comunicación, permitiendo mejorar el trabajo en equipo realizando con mayor eficiencia la delegación y alternancia de tareas, la acumulación y redistribución de los recursos, una mejor protección de los miembros más débiles, como los niños, ancianos y enfermos, y mecanismos más eficientes para determinar los liderazgos, y para resolver los conflictos internos de sus integrantes. Así la progresiva y gradual construcción colectiva del "Contrato Social" permitió abandonar la oscuridad pretérita del tiempo llena de incertidumbres, permanente alerta y temor hipervigilante, para adentrarse en la historia, la cultura, el desarrollo de las nociones abstractas en definitiva, con la necesidad de darle uso al tiempo libre, y satisfacer las necesidades neuro-asociativas y ocupacionales de los lóbulos pre-frontales hipertrofiados.
Fue entonces que mediante el desarrollo gradual de agrupamientos humanos cada vez mayores y más complejos y la permanente elaboración y re-elaboración del contrato social, que se fueron asumiendo los estilos de relación y comunicación más eficientes, proveyendo el sustrato de los usos y costumbres que fueron siendo consensuados como un incipiente derecho consuetudinario de normativa no escrita y de transmisión oral, sustentada en el ritual simbólico articulado a través de la magia o de la religión en un principio, antes del arrivo de la norma jurídica consuetudinaria o escrita. Es probable entonces que sólo luego de alcanzar cierto nivel de complejidad y de uniformidad, los estilos de relación y de comunicación sociales más ampliamente consensuados y asentados en la tradición, volvieran al seno de la vida familiar y de la pareja y de las relaciones transaccionales entre los integrantes de las primeras agrupaciones humanas arrivadas al estatus de sociedades, volviéndose normativas morales o culturales con cierta fuerza imperativa en el inconciente colectivo primero, para posteriormente adquirir un cierto grado de cohersión social que pudiera alcanzar a la vida privada. Claro que este último giro tomaría todavía mucho más tiempo en la evolución de nuestra especie para que en grados variables, la moral y ética predominante, asumida formalmente por una sociedad mediante declaraciones o enunciados con respaldo político o religioso, alcanzara la relación privada inter-género de la pareja, la relación privada con los adultos mayores, con los enfermos, o con los niños.
La "Convivencia Social" entonces, ya sea desde el Contrato Social de Rosseau, o desde la necesidad de controlar al Leviatán de Hobbes, se encuentra mediatizada en el tejido social por una normativa que se impone en cada sociedad en diversas formas jerárquicas, con diversos grados de formalización, exigibilidad, cohersitividad, racionalidad, justicia, jurisdicción o competencia. Estas Normas de Convivencia Social podrán distinguirse entre aquellas explícitas formales o aquellas implícitas e informales. Para nuestro propósito e interés tienen relevancia estas últimas, las Normas de Convivencia Social implícitas e informales, puesto que es en dicho ámbito donde radican las Prácticas y los Estilos de Relación y Comunicación, que adscritos a un mismo sistema social y jurídico formal, cursan con independencia y amplia plasticidad dependiendo de la cultura o sub cultura que las practica, el aprendizaje familiar o individual, y los referentes simbólicos disponibles. Claro que para que estos Estilos de Relación y Comunicación informales mantengan un estatus de "norma", habrá que precisar que en cuanto tales, deben articularse poseyéndo las cualidades de mandar, ordenar, prohibir, o permitir, por cuanto el lenguaje articula y coordina la acción (Flores). Declara, pide, acepta o deniega la acción. Al mismo tiempo que la comunicación no verbal o para-verbal modula el vínculo de relación en cuanto reconoce al otro como un igual dándole ese lugar determinado en la existencia, o bien lo niega en cuanto igual, atribuyéndole un estatus de inferioridad o superioridad, de valor subjetivo que lo distorciona en su esencia, disociándolo, fragmentándolo o alienándolo.
La "norma" informal e implícita de relación y de comunicación constituye por tanto un estílo determinado por cuanto se encuentra modulada dentro de un cierto rango con características descriptibles y diferenciables. Y será posible precisar con relativa exactitud tal "norma" o estilo de relación y de comunicación en cada uno de los cinco espacios de interrelación que hemos seleccionado y delimitado. Por lo demás, podemos entender y comprender aquí como: "norma", el sentido estadístico del concepto, como "moda" o mayor frecuencia relativa de ocurrencia, por cuanto refleja un estilo comunicacional y de relación caracterizado por el empleo mayoritario o no de determinados categoriales universales, tales como; siempre, nunca, todos, o ninguno, o por la mayor frecuencia en el empleo de determinados adjetivos, sustantivos, adverbios, o imperativos, así como también, por el empleo o no de reformulaciones, parafraseos, indagaciones, o aclaraciones, entre otros. Y a nivel de la meta comunicación o lenguaje para verbal, por la mayor frecuencia relativa de apertura o cierre, disposición, reconocimiento, evitación, negación, anulación, agresión, sometimiento, o subordinación, entre otros. Y a la vez podemos entender "norma" en el sentido de los estilos de comunicación y relación, en el sentido de aquel estilo que cursa dentro de lo aceptado o no aceptado socialmente, dentro de un determinado contexto y en un determinado momento, lo validante o lo invalidante, lo permitido o lo no permitido, lo que alcanza verdadera y eficientemente los objetivos de ordenar o coordinar acciones, mandar en definitiva, pedir, permitir o prohibir. Así es como con este insumo linguístico será posible describir y catalogar estilos de relación y comunicación, verticales, horizontales, acogedores, hostiles, agresivos, pacíficos, autoritarios, democráticos, excluyentes, inclusivos, castradores, motivantes, desalentadores, o reforzantes, entre otros.
Por qué enunciar todo lo anterior que resulta tal vez una invitación para incluir desde Heráclito hasta Echeverría, en cuanto "logos" y "Ontología del Lenguaje". La respuesta es directa y simple. Mucho más con lo descrito y examinado hasta aquí. Porque la "Calidad de Vida" depende de la "Calidad de la Convivencia Social", y la "Calidad de la Convivencia Social" está dada por los "Estilos de Relación y de Comunicación". Y las pautas que en ellos podremos advertir variarán en calidad en cuanto a su efectividad y utilidad, para proveer a los actores involucrados, de alternativas de desarrollo individual y colectivo más amplias o limitadas. Por otra parte la "Calidad de los Estilos de Relación y Comunicación" para la "Convivencia Social" dependerán de las "Habilidades Sociales" y "Desarrollo Personal" alcanzado por los miembros de una determinada Comunidad. Y aquí puede resultar oportuno reiterar que la "Dimensión Territorial de tipo Comunitaria" puede ofrecer el espacio óptimo de resonancia interno para que sus integrantes se acompañen en un desarrollo colectivo de crecimiento, hacia los niveles de "Calidad de Vida" que puedan aspirar, en la medida que se los permita, la amplitud de conciencia que una determinada masa crítica en su seno haya podido alcanzar.
La "Calidad de Vida Comunitaria" y la "Calidad de Vida Personal" como Espacios Relacionales pueden cursar influyéndose mutuamente pero no necesariamente deben permanecer atadas e interdeterminadas siempre, ya que los Estilos de Relación y de Comunicación predominantes en la Convivencia Social Comunitaria pueden diferir de los Estilos de Relación y Comunicación Familiar, Laboral y Educacional, donde la Convivencia Social Familiar, la Convivencia Social Laboral, y la Convivencia Social Escolar, pueden adquirir además un sello y matíz particular, proveniente del Estilo de Relación y Comunicación Personal, en la Convivencia Social consigo mismo o con el Self. Mediatizada por la autopercepción o auto-imágen, la auto-estima, los ideales del yo, la calidad y contenido del diálogo interno, la canalización de la fantasía, la fortaleza del yo, la amplitud de conciencia, y las aspiraciones por trascender.
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